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jueves, 17 de octubre de 2013

Doubts

Suricatas. A veces estáis exhaustos, lasitados y sin saber como acarrear un problema de gran gravedad.
Pensáis en como poder solucionar ese problema que sin ofreceros esfuerzos físicos os deja tan débiles que ni si quiera podéis pensar con claridad cual sería la opción correcta y, si ya es elegida, si saldrá bien.

Estos momentos en los que miras todas las puertas todas las opciones, abres y cierras muebles pensando que allí estará la verdad. La solución a la duda más terrible que se os ha ofrecido hasta la fecha ¿Qué hacer en esos momentos? ¿Rendirse o luchar? E ahí el inconveniente. Sin más dilación uno termina llegando a su destino. Ese que tan lejos parecía al principio y que una vez obtenido piensas "mereció la pena" y apenas recuerdas lo sufrido por el camino espinoso que debiste de pasar para llegar hasta el.

Al final has llegado a la conclusión... Voy a hacer pasta, en concreto spaguettis. Sí, es lo más correcto con un poco de nata y fetén.

Descorchad la botella y... Coméos la pasta.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Recuerdos Olvidados

¡Buenas a todos Suricatas! Perdonad el tiempo que llevo sin escribir una de mis entradas, pero es lo que tiene estar sumamente ocupado. A partir de ahora intentaré volver a coger el ritmo.

Hoy vengo a hablaros de una sensación especial, podría ser melancolía. Como es difícil de explicar os pondré en situación:
Ayer estabamos viendo en mi casa un capítulo de una serie policíaca de renombre. Cuando ya era el final del capítulo, como ya lo había visto, me dispuse a levantarme para dirigirme al baño. La única luz que estaba encendida era la de una pequeña lamparita del salón, todo lo demás eran sombras y reflejos. Al levantarme y caminar, tan solo con los reflejos que ofrecía en el pasillo la tenue luz del salón, vislumbré que la ventana de la salita (habitación del ordenador o de lectura) dejaba entrar rayos de luz producidos por la farola que había en la calle. La persiana de dicha habitación estaba cerrada, pero no totalmente, de modo que entraban por los recovecos ovalados típicos de las persianas. La habitación, llena de lunares luciérnagas parecía sacada de cuento, aunque fue entonces cuando empecé a recordar...

Estando en la habitación aún se escuchaban los diálogos de la serie que estaba viendo, voces firmes, bien interpretadas buscando la solución al problema. Escuché durante un rato los diálogos que ya había oído con anterioridad. Si no hubiera visto el capítulo no sabría de que estaban hablando, de modo que me acordé. Me acordé de cuando era niño y no me quería o no podía dormir, de cuando me levantaba a hurtadillas de mi cama (la cual parecía altísima) y me dirigía hacia el pasillo escuchando esas voces de las series policíacas, de ese respeto que daba la oscuridad en esa travesía de tan solo diez metros. Una vez llegaba al salón corría a los brazos de mis padres los cuales estaban tumbados en el sofá.

En esa época tendría cuatro años y, hasta día de ayer, es una sensación que había olvidado.

Descorchad la botella y... Viajad por vuestros más internos recuerdos.