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lunes, 9 de octubre de 2017

Cadencia silenciosa

Paseaba de puntillas por aquellos estrechos pasillos. Hacía resonar los viejos escalones de aquella escalera de madera. Se movía como si siguiera al viento. Su vestido la acompañaba como olas en el mar, por cada movimiento éste realizaba ondas a su alrededor. Era fino, azulado y con algunos encajes en el torso, un lazo del mismo tono se ajustaba poco más arriba de su cintura desenmascarando entonces su ligera figura.

          Era curioso verla en sociedad, tan distinta y circunspecta. Tan seria y con aquella mirada que te atravesaba. Se movía diferente, con confianza y dubitación al mismo tiempo. Su sonrisa era sincera, algo que hoy día es una carencia en la sociedad. Sus ideales eran locos y de soñadores, defendidos con una elocuencia imposible de rebatir. Era curioso ver la comparación. Era curioso ver a la misma persona corretear descalza por el parquet jugueteando con aquella tela azulada con las luces de la madrugada. Delicada y pálida. Segura y feliz. Pues al fin y al cabo… ¿A quién le atribuimos mayor gozo de compañía más que a nuestro propio ser en soledad?


"Nadie en nuestra vida merece cargar en la espalda, la responsabilidad de completar lo que nos falta." - John Lennon.

viernes, 8 de septiembre de 2017

El devenir de las cosas

- Últimamente el mundo me es diferente. El aire se mueve viciado a mi alrededor. Ningún clima me contenta. La comida me es insípida y abundante, el alcohol no me calma y los cigarrillos se consumen demasiado rápido. Las películas no me evaden y los libros me tensan. La música hace fluir pensamientos sombríos en vez de hacer fluir un contoneo. El oxígeno no llena mis pulmones, las noches son largas y el sexo insatisfactorio. Ningún paisaje me place, ninguna conversación me serena y ningún chiste me hace esbozar un amago de sonrisa. Ahora nada me abruma y el horizonte me parece desinteresado y con pocos secretos dignos de descubrir. La sociedad me parece insufrible, metida en su monotonía y sus tercos pensamientos ¿Es noble fingir mi pesar o quizás es miedo? Supongo que simplemente tengo que dejarme llevar por el destino al que soy escéptico y observar el devenir de las cosas. Pues si bien hay algo que sé es que el tiempo enseña y entrena. A pesar de todo, últimamente… no soy yo.

lunes, 14 de agosto de 2017

Golden Hour

Era la hora del café y su taza residía en una bonita bandeja de plata junto a unas pastas. La sala estaba consumada por el aroma que emanaba de su pipa caoba. Comenzaba lo que los fotógrafos llaman la “Golden Hour” y el sol empezaba a esconderse tras las montañas que podían vislumbrarse en el horizonte. Él yacía allí, sentado en su butaca de piel bermellón, frente al ventanal que daba al jardín. Si hubiera estado fuera, el olor de las amapolas vencería al de las nubes de humo que salían de aquel instrumento de madera que tan raudo cogía tras su café. Siempre estaba allí a esa hora. Las sombras empezaban a vencer aquella inmensa batalla diaria, invadiendo el jardín y apagando los vivos colores de las flores. Aún recuerdo las historias que me contaba sobre ella. Bailando en el jardín. Hacía tiempo que dejó de contar esas historias y con ello su rostro se tornó austero y su actitud adusta.

            ¡Qué complicado era todo! Pensaba ella en sus últimos días mientras sorbía las últimas gotas de su copa. Allí, indefensa. Sentada en ese rincón del suelo de su salón que tan segura la hacía estar. Qué complicado era todo, pensaba mientras volvía a llenar su copa con aquel semiseco blanco. Reflexionaba sobre su día a día mientras sus pies desnudos acariciaban aquel áspero parquet. Abdico - se dijo.  Abdico ante la dudosa tenacidad a seguir fingiendo mi pesar frente a los demás. Pues sonrío, bromeo, bailo y juego… cuando realmente estoy rota.

            Las sombras habían vencido como cada día, el jardín se contemplaba oscuro. Y el espectador tras la ventana hacía mucho que se había acabado el café. Allí seguía mirando por el traslúcido cristal dispuesto a levantarse. Allí seguía, contemplando el paisaje, con un amago de sonrisa, como si la viera aún. Bailando… entre un mar de amapolas.

viernes, 30 de junio de 2017

Un solo instante

Todo recuerdo comienza por una imagen. No necesariamente ha de pertenecer al inicio de ese recuerdo, sino al momento más impactante de él. Recuerdo que aflora sentimientos y sensaciones olvidadas hasta el momento. La persona que lea esto probablemente ya sepa a qué me refiero y ya esté pensando en algunos de los suyos. A mí se me vienen a la mente varios. Un mar dibujado de estrellas y constelaciones en la madrugada, un atardecer dorado con la mejor compañía o caras iluminadas por un millar de colores de fuegos artificiales. Sensaciones que vuelven a emanar tu cuerpo de melancolía y sentimientos. Sí, a veces una melodía o fragancia es capaz de hacerte recordar. Pero cuando esto ocurre trae esa imagen. Trae ese pasado. Trae ese momento.


“A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante” - Oscar Wilde.

martes, 13 de junio de 2017

Mar de recuerdos olvidados

Hay días destinados a perderse en un mar de recuerdos que el oleaje traerá de vuelta cuando sea oportuno. En ocasiones ayudan a recordar de donde provienes. Quién eres realmente. Otras veces simplemente aparecen como sueños fortuitos que tientan la veracidad de lo real. He parpadeado y han pasado miles de situaciones. Anécdotas. Aventuras. Aunque sobre todo, personas. Muchas de ellas están destinadas a perderse en aquellas aguas, a pesar de todo. Otras. Já. Otras, simplemente no.

jueves, 6 de abril de 2017

Dolía el simple recordar

Dolía el simple recordar.

Vivimos para y según la sociedad. Los medios de comunicación nos ahogan con todos sus ideales y noticias. Pasamos la vida buscando y preparándonos para nuestro propósito, nuestro "futuro". Pero mientras realizamos nuestro cometido, la vida corre y a veces te deja atrás. Luego tenemos momentos de lucidez en los que queremos disfrutar, vivir de forma real. Nos dejamos llevar por nuestros sentimientos dejando de lado los instintos y cualquier tipo de lógica, razón o sentido. Y entonces es cuando caemos. Nos hundimos. Una, dos, tres veces... No hay número máximo en este concepto. Erramos constantemente a pesar del nivel de pragmatismo del individuo. Es un sentido optimista paralelo al camino estadístico. Olvidamos el ideal helénico. Somos escépticos en torno a las diferencias para con la sociedad. Sí, recordamos la seguridad individual pero no el egoísmo que a veces se ha de tener. Podemos disfrutar de la vida en referencia a pasiones momentáneas y no a sentimientos profundos que pueden hacer que desfallezcamos. A veces tenemos sueños diurnos y nocturnos los cuales hacen teñir nuestro rostro por el simple hecho carecer del valor de hacerlo. El individualismo nos hace fuertes. Podemos perseguir nuestras pasiones sin dejarnos llevar por ellas, puesto que si lo hacemos acabaremos siendo recelosos con nuestras quimeras y nuestra biografía se resumiría en la palabra "monótona".

domingo, 19 de marzo de 2017

Sublimación de un momento

Siento el sol dándonos en la cara mientras paseábamos por el parque sin que ninguno de los dos pudiéramos dejar de mirarnos. Clavábamos los pies en el barro cada dos pasos. Y esas flores amarillas que impregnaban la suave brisa ¿Eran adonis quizá, síntoma de la llegada de la primavera? Realmente ni siquiera recuerdo el parque. Quizás ni siquiera hiciera sol y estaba nublado. Pero me basta con recordar lo más importante. Ese recuerdo que hace crear una estela a mi alrededor con sus susurros y una suave brisa de primavera.

     Luego abro los ojos y veo la ciudad sentado desde mi terraza. El olor se transforma al de un clima cerrado que lucha por abatir al del café que sostengo ¿Dónde quedaron esos días? ¿Existieron realmente? Quizás sólo fuera uno. Quizás ni era primavera.

lunes, 6 de febrero de 2017

Desolación humana

Angosto, triste, árido, seco… Había muchas formas de describir aquel lugar. Aquellas pequeñas chabolas arrasadas por el viento y el abandono. Aquellos juguetes desparramados por el suelo, síntoma de prisas por dejar todo atrás. Por dejar lo que era su vida atrás. Era interesante acercarme a aquellas puertas entreabiertas. Ver lo que debía de haber sido la decoración de esos pobres salones o cuartos. Sin duda alguna, lo más triste siempre era el baño y la cocina. El primero se resumía en un agujero en el suelo. Lo segundo… bueno, digamos que había mesa y alguna que otra silla.

     Era primavera y no hacía más que hacerme siempre la misma pregunta ¿Cómo se supera el invierno con chapas y boquetes?

     Me dispuse a echar un vistazo general. Tenía que idealizar la situación. Tenía que escribir sobre ello. Sobre los objetos desparramados, sobre las malas hierbas fuera y dentro de lo que se denominaría hogar, sobre las corrientes de aire que había en aquel lugar desolado. Pero no. No podía hacerme una idea de cómo se vive ahí. De qué se come sin cocina, o el frigorífico donde mantener los productos. La salud alimentaria debía ser precaria. Y aun así seguía esa pregunta en mi cabeza ¿Cómo se supera el invierno con chapas y boquetes? ¿Cómo se supera el invierno con chapas y boquetes? Me venían a la cabeza esos discursos que hablan del capitalismo humano y su aspiración. Por el ideal de no compartir para así crecer como individuo rico. Me vino a la cabeza diferentes hechos históricos. Como si no hubiera habido guerras como las de la antigua Grecia, hoy día nuestra sociedad estaría más avanzada. Pero el ser humano no es así. El ser humano aspira a más. Y para que unos estén por encima, muchos deben de haber por debajo.


     Seguí mirando aquel lugar. Ésta vez para pensar donde estarían y recordé aquella canción de Silvia Pérez Cruz: “Es indecente y es indecente, gente sin casa, casa sin gente”.