Siento lástima. Lástima por la gente que tiene el patrón marcado. No por su monotonía. Sino por la despreocupación por lo que ocurra, ya que habitan bajo el ala de quienes lo criaron. Personas que te miran apreciando la apariencia y que saben como eres y qué sientes. Me gustaría ahogarme en las lágrimas de quienes lloran por sentimientos egoístas. De los que se dejan llevar como la marea sin temor a que ocurra nada por la seguridad de que siempre pueden cambiar el viento. Sin temor a que la tormenta renacida de la suma serenidad de las aguas y el incontrolable clima les hagan perder el tiempo. Siento pena y lástima pues no utilizan sus valores para salir de la tormenta. No utilizan sus habilidades para llegar a aprender a respirar bajo el agua. Simplemente acuden a su nido y se protegen nuevamente bajo un techo protegido.
Muchos aprecian la apariencia. Muchos creen que es lo más importante. La apariencia es la impresión, el gusto, el estilo. Pero no la clase, el sentimiento, su vida. En gran parte, la gente compara su mal mayor que el de los demás por incomprensión a lo que pasa alrededor del infierno donde unos pocos tienen una pequeña llama encendida.
La gente aprende a escalar no solo para llegar a la cima, sino para saber mantener la estabilidad en ella. Cuando se nace en la cima corres el riesgo de precipitarte dejando mella, en lo que creías que eran tus preocupaciones y convirtiéndolas en despreocupaciones.
martes, 22 de diciembre de 2015
domingo, 13 de diciembre de 2015
Música interior
Hay días que me levanto con música. No música de la radio. No una banda sonora personal. Sino música. Esa sensación que sientes al escucharla, al crearla. Música. Quiero aclarar que no soy músico y, ni mucho menos, tengo un atisbo de lo que ellos sienten. Yo canto, canto para la alcachofa de la ducha (es un público excepcional, aunque poco crítico en cualquier sentido). A veces te levantas con música. El olor de la madrugada y los sentimientos. Parecido a lo que sienten los poetas cuando les fluyen las palabras pero con más ritmo. Es difícil de explicar, y no os creáis que es un sentimiento siempre optimista. Supongo que si hubiera sido más ducho con la guitarra teorizo que podría hacer que esa música fluyera, que se expresara. Aunque solo fuera una leve melodía de tres acordes. Pero se han roto muchas cuerdas de esa guitarra, ha habido muchos cortes y nunca he sido capaz de afinarla a mi gusto. Supongo que desistí al ver mi avance. Pero a veces, te levantas con música. Y esa música se queda en el aire un tiempo impreciso. Si te concentras puedes llegar a escucharla. A sentirla. A interiorizarla.
Hay que tener buen oído y, probablemente, estar en un escaso estado de melancolismo. Pero aún así, aunque no oigas nada... A veces te levantas con música.
Hay que tener buen oído y, probablemente, estar en un escaso estado de melancolismo. Pero aún así, aunque no oigas nada... A veces te levantas con música.
jueves, 17 de septiembre de 2015
It's raining...
Te acuestas, cierras los ojos y escuchas el gorgoteo del agua de lluvia que choca contra los adoquines y las paredes de tu casa. Esa melodía capaz de traspasarte al estado onírico. Capaz de hacer que una película cobre dramatismo o que, simplemente, un paisaje mejore al siguiente día.
Muchos dirán que es sombría, triste, melancólica. Pero hay pocos paisajes mejores que el que se queda al irse la lluvia.
Muchos dirán que es sombría, triste, melancólica. Pero hay pocos paisajes mejores que el que se queda al irse la lluvia.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
La Vida
- Lo normal en estas situaciones es sentirte nerviosa. Al fin y al cabo vas a un sitio nuevo. Te gusta tenerlo todo controlado y lo desconocido te atrae, atrae a todo el mundo. Ese... ese misterio de qué pasará, quién habrá allí...
- Supongo que es eso. Aún así no puedo controlar el impulso de sentirme nerviosa. No creo que tarde mucho en hacerme, pero es algo que me tiene sin poder dormir por las noches. Bien, existe cierta curiosidad. Pero a la vez tengo cierto temor. No sabría explicarte.
- Te explicas. Ahora lo único que tienes que hacer es improvisar.
- Supongo que es eso. Aún así no puedo controlar el impulso de sentirme nerviosa. No creo que tarde mucho en hacerme, pero es algo que me tiene sin poder dormir por las noches. Bien, existe cierta curiosidad. Pero a la vez tengo cierto temor. No sabría explicarte.
- Te explicas. Ahora lo único que tienes que hacer es improvisar.
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