Te acuestas, cierras los ojos y escuchas el gorgoteo del agua de lluvia que choca contra los adoquines y las paredes de tu casa. Esa melodía capaz de traspasarte al estado onírico. Capaz de hacer que una película cobre dramatismo o que, simplemente, un paisaje mejore al siguiente día.
Muchos dirán que es sombría, triste, melancólica. Pero hay pocos paisajes mejores que el que se queda al irse la lluvia.
jueves, 17 de septiembre de 2015
miércoles, 16 de septiembre de 2015
La Vida
- Lo normal en estas situaciones es sentirte nerviosa. Al fin y al cabo vas a un sitio nuevo. Te gusta tenerlo todo controlado y lo desconocido te atrae, atrae a todo el mundo. Ese... ese misterio de qué pasará, quién habrá allí...
- Supongo que es eso. Aún así no puedo controlar el impulso de sentirme nerviosa. No creo que tarde mucho en hacerme, pero es algo que me tiene sin poder dormir por las noches. Bien, existe cierta curiosidad. Pero a la vez tengo cierto temor. No sabría explicarte.
- Te explicas. Ahora lo único que tienes que hacer es improvisar.
- Supongo que es eso. Aún así no puedo controlar el impulso de sentirme nerviosa. No creo que tarde mucho en hacerme, pero es algo que me tiene sin poder dormir por las noches. Bien, existe cierta curiosidad. Pero a la vez tengo cierto temor. No sabría explicarte.
- Te explicas. Ahora lo único que tienes que hacer es improvisar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)