<< El local estaba medio vacío, había algunas personas comiendo al fondo. Un hombre solitario enfrascado en su móvil con la comida quedándose fría, cabizbajo y con ojeras. No le había salido bien la propuesta de negocio. También había una pareja en la que el hombre estaba completamente embelesado, con el torso hacia delante, prestando atención a lo poco que ella decía. Ella en cambio estaba recostada en el respaldo de su silla con los pies cruzados apuntando a la salida.Quería escaparse de esa situación cuanto antes. En cambio, en la barra se daba la posición contraria. Otra pareja estaba tapeando.El hombre miraba hacia delante y, de vez en cuando, robaba un bocado del plato de la chica. Ella tenía todo su cuerpo apuntando a él. Tenía la sonrisa sincera, se le arrugaban los ojos al sonreír. Era algo más joven que él. Curiosamente, él llevaba alianza y ella no.
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- No me has contestado.
- Me has preguntado si hubo algo remarcable ayer.
- Y tú has hecho una evasión a la cuestión.
- He respondido lo que has preguntado.
- ¿Quieres que explique lo que ya sabes? ¿Que sea concreto y conciso? Intento preguntar a un amigo cómo fue su cita de ayer y psicoanalizas todos los microgestos y expresiones corporales de las personas del restaurante menos de la persona y situación en la que realmente estoy interesado.
- No te he hablado de todos. He omitido el lío entre los dos jóvenes camareros, los cuales creen que su jefe no está al tanto de la relación. Me pareció típico, aburrido y demasiado fácil de ver.
- Joder... Estás recostado en la silla, con las piernas estiradas hacia la puerta, los brazos cruzados y has evadido por tercera vez mi pregunta.
- Me estás analizando. Bien. Y aún así pareces no ver la respuesta.
- Has levantado ambas cejas y abierto parcialmente la boca. Realmente te sorprende que sea capaz de analizarte. Increíble... No te vas a librar de esta. ¿Cómo fue tu cita anoche? ¿Cómo era ella? Es evidente que la analizaste. ¿Qué prejuicios sacó tu cínica mente de aquella pobre chica de la que siento lástima por aquellas horas que estuvo contigo?
- Já. Fue bien. Comimos ¿Ella? Si te refieres a su aspecto, es irrelevante.
- No es irrelevante. Tu mismo no paras de repetir esa frase de Oscar Wilde:
No hay segunda oportunidad para causar una primera impresión. Sabes perfectamente que se puede averiguar mucho de una persona solo por su ropa, por cómo lleva el pelo, sus accesorios, etcétera, etcétera. No toda conversación es un continuo análisis. Hablar contigo cansa más que si hablara con Sócrates. Y respecto a cómo era, me refería a un término general, englobaba también el carácter. De modo que... Espera. No es una evasión para que te analice. No lo sabes. Já. No has podido sacar nada de ella. ¿Verdad? Ni siquiera tu mente manipuladora ha podido crear una hipótesis.
- Evidentemente que he sacado cosas.
- Evidentemente, las que sacaría cualquier persona. Nada más. Si no, demuéstralo.
- No hay nada remarcable, créeme.
- No te creo. Eso es lo que quieres creer con tu comparación de una amalgama compuesta con lo mejor de cada persona a la que has conocido. Y tu exigencia es imposible.
- No soy alguien que se centre en el idealismo de una persona.
- Es inevitable la dicotomía existente entre el ideal y lo veraz. Sobre todo en estos casos. Además sigues en la misma posición, sigues sin hablarme de ella, y aún así todavía no te has ido. Así que no es simple ¿Tan inteligente es que te ha confundido?
- Es inteligente, pero no tan manipuladora como para que no la pueda analizar. Es reservada, muy reservada. Es elegante, tiene buen gusto. Sus pupilas estaban parcialmente dilatadas y su cuerpo estaba en un término medio entre la mesa y el respaldo. Su sonrisa a veces era sincera, otras por educación, cordialidad, o como quieras llamarla. Es cuidadosa en detalles y su carácter se divide en tomar la iniciativa o esperar a que otro la tome. Respecto a las horas que estuvo conmigo, por las que sientes lástima, fueron dos y cuarenta minutos. Y para ninguno se hicieron largas.
- Así que tenía razón. Apenas has podido analizarla.
- Voy a pedirme otra cerveza.
“Las sonrisas son, probablemente, las expresiones faciales más subestimadas, mucho más complicadas de lo que la mayoría de la gente piensa. Hay docenas de sonrisas, cada una diferente en apariencia y en el mensaje expresado”.
- Paul Ekman.