Páginas

lunes, 24 de junio de 2013

La Noche de San Juan

Antes de nada, me vais a permitir que os pida un favor: Escuchad la melodía que me ha ayudado a escribir este texto mientras lo leéis:



Buenos días, otro día más, Suricatas. Hoy me pongo a escribir para describiros esta carismática noche en Algeciras.

Tras la feria, la gente suele crear fogatas o hogueras al pie de la orilla. Algunos esperan impacientes la media noche para tirar sus deseos y esperar que se cumplan, otros se dedican a tocar la guitarra con canciones tranquilas o animadas mientras los demás terminan tarareándola, algunos cogen una postura bohemia y melancólica y todo con el rumor de las olas rompiéndose de fondo.

Los adolescentes tienden a coger mantas y a arroparse en la orilla junto a quién, seguro, terminarán estando juntos en una relación veraniega. También se ven miradas entre los más maduros, aquellos en los que tras el verano empezarán la nueva vida de la universidad fuera de su ciudad.

A media noche, tras haber pedido los deseos, se escuchan ya los fuegos del fin de la feria. Muchos se abrazan y los ven. Otros, los ven solos desde la orilla y algunos simplemente ya se han ido a casa.

Esta noche puede darse de muchas maneras. Pero si estás rodeado de un buen grupo de personas seguro que será legendaria.

Descorchad la botella con moderación y... Feliz día Suricatas.


(Playa del Rinconcillo, Noche)

domingo, 9 de junio de 2013

Tic, tac, tic, tac ¿Qué día se me depara?

Son muchas las veces que he nombrado la teoría del caos en estas entradas. Y son miles las veces que he pensado en ella. Todos los días, al llegar a un paso de peatones y tener el poder de ceder el paso a esa persona que espera o seguir tu camino (mientras no la entorpezcas) ese segundo que cambia, puede generar cualquier cosa.
No podemos dominar el tiempo y mucho menos las acciones, pero sin quererlo podemos condicionarlas. Si dejo pasar a ese peatón llegará unos 20 segundos antes a casa ¿Quién sabe? Quizás esos veinte segundos es lo que hace falta para pillar los primeros pasos de su hija o a su novia con su amante. Es algo que al pensar te da poder. Aún así las leyes del código civil me obligan a deciros que si vais en coche y os encontráis con un paso de peatones que no está regido ni por un guardia, ni por un semáforo debéis pararos y ceder el paso aunque al pasar no entorpezcáis al peatón.

Es curioso pensar en las vidas de los demás, estás en una cafetería tomando un café solo o quizás un té mientras lees las noticias o, lo que es más común en estos tiempos, Twitter. Y ves a un hombre de mediana edad, unos treinta o cuarenta. Pide un café y un croissant ojea el periódico, pero solo las noticias deportivas por encima, hace una mueca con la boca y se concentra en su merienda. Va rápido, lo más probable es que tenga que llegar a casa, querrá sacar al perro, cenar y concentrarse en el informe que tiene que tener listo para mañana a primera hora del trabajo. No, no lo sé. Si lo parara probablemente descubriría que nada es cierto, y lo que es peor condicionaría su vida a llegar minutos más tarde de lo que el tenía establecido llegar a casa.

En definitiva mis irónicos suricatas es lo condicionados que estamos a vivir con lo que nos encontremos y un simple "Me compra un cupón" puede cambiarnos el día.

Descorchad la botella, pero cuidado quizás cambiéis vuestro día.