Paseaba de puntillas por aquellos estrechos pasillos. Hacía
resonar los viejos escalones de aquella escalera de madera. Se movía como si
siguiera al viento. Su vestido la acompañaba como olas en el mar, por cada
movimiento éste realizaba ondas a su alrededor. Era fino, azulado y con algunos
encajes en el torso, un lazo del mismo tono se ajustaba poco más arriba de su
cintura desenmascarando entonces su ligera figura.
Era curioso verla en sociedad, tan
distinta y circunspecta. Tan seria y con aquella mirada que te atravesaba. Se
movía diferente, con confianza y dubitación al mismo tiempo. Su sonrisa era
sincera, algo que hoy día es una carencia en la sociedad. Sus ideales eran locos y de soñadores, defendidos con una elocuencia imposible de rebatir. Era curioso ver la comparación. Era
curioso ver a la misma persona corretear descalza por el parquet jugueteando
con aquella tela azulada con las luces de la madrugada. Delicada y pálida.
Segura y feliz. Pues al fin y al cabo… ¿A quién le atribuimos mayor gozo de compañía más que a nuestro propio ser en soledad?
"Nadie en nuestra vida merece cargar en la espalda, la responsabilidad de completar lo que nos falta." - John Lennon.