Era ya mediodía cuando llegué a la plaza de aquella distinguida ciudad. Las herraduras de los caballos repiqueteaban contra la calle adoquinada. Las ruedas de sus carruajes chirriaban al avanzar por los intrínsecos baches. El agua de una gran fuente resonaba al caer por sus largas paredes de mármol. El aire hacía música juntando todos los sonidos al bullicio que hacía la gente con sus tareas mundanas y monótonas. Era su armonía particular. Cada objeto, animal o persona era un acorde y sabían hacer los acompañamientos a la perfección. Había tardado cinco años en terminar mis estudios. En decidir qué dejar atrás. Y en postrarme ante aquel edificio de grandes columnas culminadas con un frontón renacentista. Estaba nervioso. Siempre había andado con control de la situación, con saber de cada movimiento y me encontraba ante arenas movedizas. La entrada también tenía su armonía monótona. Pero mucho más elegante, más sutil, más baja. Miré a la recepcionista. Su cabello rubio ondulado caía como una cascada hasta reposar en su alba blusa. Tras unos minutos me animé a subir las escaleras tratando de contener la tentación de subir los escalones de dos en dos como hacía en mi vieja casa. Al subir contemplé la redacción. En su música despuntaban las máquinas de escribir ante los apremiantes dedos de quién termina artículos flamantes.
Pasado un rato las maquinillas seguían chasqueando y los trabajadores eran ajenos a mi presencia. Vi como un hombre con chaleco y mangas remangadas se acercaba a mi asintiendo. "Mesa doce, junto al pelirrojo. Una columna. Será colocada en la página trece. Listo a las seis" me dijo. Más que habiendo hecho un amago de hablar, me apresuré a sentarme frente a aquel hermoso artilugio lleno de letras ansioso por presentar mi escritura a la capital británica.
Volví a presenciar la plaza por la que había llegado desde la ventana junto a mi mesa. Volví a oír su música, su armonía, su risa. Polifonía obligada a secularizar tras ese día. Giré hacía mi máquina. Coloqué el papel. Y escribí mis primeras líneas: "7 de septiembre de 1940".