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domingo, 9 de junio de 2013

Tic, tac, tic, tac ¿Qué día se me depara?

Son muchas las veces que he nombrado la teoría del caos en estas entradas. Y son miles las veces que he pensado en ella. Todos los días, al llegar a un paso de peatones y tener el poder de ceder el paso a esa persona que espera o seguir tu camino (mientras no la entorpezcas) ese segundo que cambia, puede generar cualquier cosa.
No podemos dominar el tiempo y mucho menos las acciones, pero sin quererlo podemos condicionarlas. Si dejo pasar a ese peatón llegará unos 20 segundos antes a casa ¿Quién sabe? Quizás esos veinte segundos es lo que hace falta para pillar los primeros pasos de su hija o a su novia con su amante. Es algo que al pensar te da poder. Aún así las leyes del código civil me obligan a deciros que si vais en coche y os encontráis con un paso de peatones que no está regido ni por un guardia, ni por un semáforo debéis pararos y ceder el paso aunque al pasar no entorpezcáis al peatón.

Es curioso pensar en las vidas de los demás, estás en una cafetería tomando un café solo o quizás un té mientras lees las noticias o, lo que es más común en estos tiempos, Twitter. Y ves a un hombre de mediana edad, unos treinta o cuarenta. Pide un café y un croissant ojea el periódico, pero solo las noticias deportivas por encima, hace una mueca con la boca y se concentra en su merienda. Va rápido, lo más probable es que tenga que llegar a casa, querrá sacar al perro, cenar y concentrarse en el informe que tiene que tener listo para mañana a primera hora del trabajo. No, no lo sé. Si lo parara probablemente descubriría que nada es cierto, y lo que es peor condicionaría su vida a llegar minutos más tarde de lo que el tenía establecido llegar a casa.

En definitiva mis irónicos suricatas es lo condicionados que estamos a vivir con lo que nos encontremos y un simple "Me compra un cupón" puede cambiarnos el día.

Descorchad la botella, pero cuidado quizás cambiéis vuestro día.

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