No podemos dominar el tiempo y mucho menos las acciones, pero sin quererlo podemos condicionarlas. Si dejo pasar a ese peatón llegará unos 20 segundos antes a casa ¿Quién sabe? Quizás esos veinte segundos es lo que hace falta para pillar los primeros pasos de su hija o a su novia con su amante. Es algo que al pensar te da poder. Aún así las leyes del código civil me obligan a deciros que si vais en coche y os encontráis con un paso de peatones que no está regido ni por un guardia, ni por un semáforo debéis pararos y ceder el paso aunque al pasar no entorpezcáis al peatón.
Es curioso pensar en las vidas de los demás, estás en una cafetería tomando un café solo o quizás un té mientras lees las noticias o, lo que es más común en estos tiempos, Twitter. Y ves a un hombre de mediana edad, unos treinta o cuarenta. Pide un café y un croissant ojea el periódico, pero solo las noticias deportivas por encima, hace una mueca con la boca y se concentra en su merienda. Va rápido, lo más probable es que tenga que llegar a casa, querrá sacar al perro, cenar y concentrarse en el informe que tiene que tener listo para mañana a primera hora del trabajo. No, no lo sé. Si lo parara probablemente descubriría que nada es cierto, y lo que es peor condicionaría su vida a llegar minutos más tarde de lo que el tenía establecido llegar a casa.
En definitiva mis irónicos suricatas es lo condicionados que estamos a vivir con lo que nos encontremos y un simple "Me compra un cupón" puede cambiarnos el día.
Descorchad la botella, pero cuidado quizás cambiéis vuestro día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario