I
EL INICIO DE UNA CARRERA
Después de cinco tortuosos años lo había logrado, me había sacado la carrera de periodismo y había logrado conseguir las prácticas en un pequeño periódico de París. había dejado atrás mi sueño de trabajar en España "El país dónde los medios están comprados" y lo había ampliado a trabajar en una capital mayor.
Pensé que al principio tendría que hacer fotocopias y revisar algunas esquelas o noticias previas a la impresión. En cambio parece ser que iban más allá, una vez presentados los compañeros de trabajo, unos franceses estirados y otros un tanto hippies, se dispusieron a darme lo que ellos llamaron "una entrevista fácil". El trabajo parecía sencillo, tenía que ir a un hotel a entrevistar a un doctor en psicología y parapsicología inglés apellidado Sacks. Iba a estar tan sólo un par de días en la ciudad por temas de trabajo y querían la entrevista para mañana. Algo me decía que no iba a dormir muy bien esa noche. Así que me dispuse a terminar con esto lo antes posible y de la mejor manera. Era mi primera entrevista y me sentía como una colegiala ante su primer curso en la educación secundaria.
Llegué allí a eso de las 15:30, esperando coger al
doctor en su descanso tras la presentación de su nuevo libro. Estaba hospedado
en el Hotel Ubu. El Hotel era elegante, uno de esos de cinco estrellas. Había
un piano nada más entrar a la derecha, grandes alfombras en el suelo de un
estilo clásico pero elegante y unas grandes escaleras de un estilo barroco que
accedían a las habitaciones justo enfrente. La recepción estaba a la izquierda,
regentada por un recepcionista con cara de "estreñido". A la derecha
del hall estaba la puerta a lo que debía ser la cafetería, ya que nada más
pasar la puerta te encontrabas con una pared que te obligaba a girar a la
derecha para poder acceder al comedor.
Una vez echado el vistazo vi el problema: no
tenía pase de prensa como los demás periodistas. Así que decidida fui a
acercarme a la recepción esperando "camelarme" al recepcionista.
- Buenas tardes monsieur. Tengo una entrevista con el Dr. Sacks.
- Identificación, pog favog.
- Por supuesto, aquí tiene.
- Samantha Galega, pegiogista del pegiodico Égalité. No me consta en la lista de pgensa mademoiselle.
- Un periódico más o men...
- No me consta, pog lo tanto no puede pasag. Y ahoga si no le impogta, apágtese y no etogpesca la cola.
- Pero podr...
- Allez, allez.
Genial, no había conseguido colarme. "Entrevista fácil" dijeron los gabachos. tenía que volver con una entrevista, eso denostaría perseverancia y aptitudes pero ¿Cómo hacerlo? Analizando la situación pensé en colarme pero vestida con traje de chaqueta y tacones de 10 centímetros iba a hacer poco, además era nuevo y blanco y no pensaba en manchármelo, las cosas como son. No. Tenía que encontrar otro modo de reunirme con el doctor antes de esta noche.
En ese momento me percaté. La situación de la seguridad. Había dos seguratas del hotel en la entrada aguantando al séquito de fans. Había podido pasar al enseñar mi identificación del periódico. Dentro, pocos fanáticos del doctor quedaban, en cambio ya no había seguridad del hotel. En esta ocasión solo se hallaban hombres altos con trajes, gafas de sol y pinganillos transparentes en sus orejas izquierdas. Cualquiera diría que es un tópico, pero por lo poco que me había informado del doctor tenía pinta de ser un conservador exaltado. Pero volvamos a la situación de los agentes del doctor. Está bien que cubran la entrada y los ascensores, pero ¿por qué hay dos en la puerta de la cafetería? Parece ser que el descanso del doctor constaba en adelantar su té de las "five o'clock" una hora. Entrar iba a resultar casi improbable pero hay una cosa que nunca niegan a una mujer, entrar al servicio cuando está... en esos días. Y ¿dónde estaba el servicio? ¡Bingo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario