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martes, 22 de diciembre de 2015

Sólo para egoístas

Siento lástima. Lástima por la gente que tiene el patrón marcado. No por su monotonía. Sino por la despreocupación por lo que ocurra, ya que habitan bajo el ala de quienes lo criaron. Personas que te miran apreciando la apariencia y que saben como eres y qué sientes. Me gustaría ahogarme en las lágrimas de quienes lloran por sentimientos egoístas. De los que se dejan llevar como la marea sin temor a que ocurra nada por la seguridad de que siempre pueden cambiar el viento. Sin temor a que la tormenta renacida de la suma serenidad de las aguas y el incontrolable clima les hagan perder el tiempo. Siento pena y lástima pues no utilizan sus valores para salir de la tormenta. No utilizan sus habilidades para llegar a aprender a respirar bajo el agua. Simplemente acuden a su nido y se protegen nuevamente bajo un techo protegido.

       Muchos aprecian la apariencia. Muchos creen que es lo más importante. La apariencia es la impresión, el gusto, el estilo. Pero no la clase, el sentimiento, su vida. En gran parte, la gente compara su mal mayor que el de los demás por incomprensión a lo que pasa alrededor del infierno donde unos pocos tienen una pequeña llama encendida.

       La gente aprende a escalar no solo para llegar a la cima, sino para saber mantener la estabilidad en ella. Cuando se nace en la cima corres el riesgo de precipitarte dejando mella, en lo que creías que eran tus preocupaciones y convirtiéndolas en despreocupaciones.

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