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domingo, 13 de diciembre de 2015

Música interior

Hay días que me levanto con música. No música de la radio. No una banda sonora personal. Sino música. Esa sensación que sientes al escucharla, al crearla. Música. Quiero aclarar que no soy músico y, ni mucho menos, tengo un atisbo de lo que ellos sienten. Yo canto, canto para la alcachofa de la ducha (es un público excepcional, aunque poco crítico en cualquier sentido). A veces te levantas con música. El olor de la madrugada y los sentimientos. Parecido a lo que sienten los poetas cuando les fluyen las palabras pero con más ritmo. Es difícil de explicar, y no os creáis que es un sentimiento siempre optimista. Supongo que si hubiera sido más ducho con la guitarra teorizo que podría hacer que esa música fluyera, que se expresara. Aunque solo fuera una leve melodía de tres acordes. Pero se han roto muchas cuerdas de esa guitarra, ha habido muchos cortes y nunca he sido capaz de afinarla a mi gusto. Supongo que desistí al ver mi avance. Pero a veces, te levantas con música. Y esa música se queda en el aire un tiempo impreciso. Si te concentras puedes llegar a escucharla. A sentirla. A interiorizarla.

Hay que tener buen oído y, probablemente, estar en un escaso estado de melancolismo. Pero aún así, aunque no oigas nada... A veces te levantas con música.

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