- Me aburre la gente.
El sol empezaba a esconderse tras las copas de los
pinos, el prado primaveral ya no era tan colorido y la brisa fresca dejó de ser
agradable. Aún así ambos yacían tumbados en la hierva mirando un cielo cada vez
más oscuro.
- ¿Eso es en lo que llevas pensando todo el rato?
- No. Pero es la conclusión de mis pensamientos.
- Que la gente te aburre.
- Que la gente me aburre.
- En general. Yo te aburro también.
- Tú más que nadie.
- ¿Y por qué quedas conmigo, exactamente?
- El roce hace el cariño, los años, me comprendes, te
tolero, no sé…
- Que tierno…
Él se giró enarcando una ceja que podía verse a través
de sus gafas de sol. Esbozó una sonrisa y negó suavemente con la cabeza dando
por finalizada la conversación.
- Va, juguemos. ¿Por qué te aburre la gente? – Dijo ella
a los pocos minutos.
- Déjalo, es una idiotez.
- Me interesa aquello que pasa por tu cabeza. No suelen ser cosas normales y tampoco hay mucho más que hacer aquí.
- Me aburre la gente porque son personajes planos.
- La gente no son personajes. Son personas. Cada uno
tiene su vida.
- Y todas son iguales. El rico, el pobre, el pijo, el
anarquista, el borracho… Parecen estereotipos sacados de la comedia del arte.
- Continúa.
- Olvida la gente que conoces, están demasiado
viciados como para poder analizarlos en frío. Y fíjate en la gente nueva que
conocemos. Es como si no existiera nadie interesante. El mundo carece de
interés. Me aburre.
- ¿El mundo o la gente?
- El mundo es menos interesante por la gente… Eh, vale.
Ya sé lo que estás haciendo. Muy graciosa.
- Es que creo que piensas demasiado. La estupidez es
más fácil de conseguir, ya está. Yo tengo claro que todo el mundo es
interesante a su manera. Nunca sabes la guerra que está viviendo una persona. ¿Qué
son simples? Pues quizás sí. Quizás su música no sea interesante para ti. O su
arte. O su nivel cultural general. Pero si tú estás aquí es que hay más como tú. No
somos tan únicos como creemos ser. Vive y deja de rallarte por mierdas.
- A veces me gustaría tener tu optimismo… Y creo que el hakuna matata no era así.
- Crees que no llevo razón. Y hakuna matata no significa lo que crees. Literalmente es "no hay problema" en suajili, pero claro... Es igual.
- A veces me siento en una cafetería y miro a las
personas que están allí. Intento mirarlos a todos por si alguien capta mi
atención. No es nada que no haya visto ya. Veo los muros que la gente ha
colocado en torno a ellos. Lo que hay tras ellos solo lo ahondo si captan mi
interés.
El prado primaveral se había tornado azulado. Las
mangas cortas pasaron a estar escondidas tras unas chaquetas vaquera y de cuero.
Ambos emprendieron la marcha de vuelta a casa.
- ¿Y qué vas a hacer? ¿Seguir conociendo gente hasta
que alguien capte tu interés? Un pensamiento optimista…
- No he dicho eso.
- ¿Entonces?
- Soy demasiado vago para eso. Seguiré quedando
contigo.
"Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea esta la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen".
- Henry Ford.
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