17 de Abril de 2012
Hospital Kirchberg, Luxemburgo
Se oyen golpes en la puerta y alguien entra en la habitación interrumpiendo la conversación.
- Buenos días ¿Cómo se encuentra? Soy la doctora Emilie Piers y usted será mi paciente a partir de ahora.
- Me encuentro bien, a excepción del mero hecho de que no recuerdo absolutamente nada antes de este día.
- Sufrida una conmoción como la que usted sufrió es algo razonable ¿Sus sentidos y reflejos están normal?
- Por ahora no noto nada extraño.
- Bien, aún así seguirá en observación y quiero hacerle un electroencefalograma con mapeo cerebral. De este modo veremos si hay alguna anomalía en su sistema nervioso.
- Eso no va a ser posible - Respondió el hombre trajeado con perilla.
- Permítame ¿usted es? - Contestó Piers
- Discúlpeme, Henry Buttercup-McAuly y mi cliente...
- ¿Es familiar? - Preguntó la doctora interrumpiendo.
- No yo...
- Lamentándolo mucho si no es familiar y él no recuerda ni siquiera su nombre, no está en mano de ambos la elección del alta voluntaria. Así que si es tan amable, informará a su cliente de quién es y nos ayudara a rellenar estas fichas.
Mientras la doctora le facilitaba las fichas al señor Buttercup-McAuly. El paciente se fijó detenidamente en la doctora. A pesar de su tosco uniforme, se podía apreciar una fina silueta. Sin lugar a dudas era hermosa, tenía unos rasgos finos y unos grandes ojos azules. Su pelo, al contrario de la mayoría de doctoras y enfermeras que podía apreciar por la ventana que daba al pasillo de la habitación, estaba suelto. Y parecía tener un carácter bastante definido.
El paciente se dispensó, mientras dejaba a los dos desconocidos de su habitación discutiendo, para ir al baño.
Al entrar en el baño de la habitación de hospital, un amplio baño de dos metros cuadrados, observó un mini-espejo que colgaba con un hilo de un tornillo. Al momento se dio cuenta, había analizado cada detalle del par de personas que habían venido a visitarle desde que despertó pero en ningún momento reparó en él mismo.
Tenía la cabeza parcialmente vendada, desde la frente hasta la parte occipital, llevaba barba de unos dos días y tenía el pelo poco más largo que el canoso de fuera. Sin embargo no lo llegaba a apreciar todo con claridad, algo le pasaba en los ojos.
Salió fuera rapidamente y se dispuso a decírselo a la doctora.
- ¿Cómo se encuentra? - Preguntó la doctora al verle salir del baño.
La doctora Piers se encontraba sola en la habitación, su nuevo amigo había desaparecido.
- ¿Y el señor Buttercup-McAuly?
- Salió a realizar una llamada.
El paciente volvió a quedar pensativo...
- Piers... ¿Una americana en Luxemburgo?
- Sí, Erasmus, hice el Master aquí, me gustó y me contrataron. Es un sitio hermoso.
- Supongo...
- Vayamos a lo que realmente nos atañe ¿Siente algo?
- En principio todo va bien, pero los ojos... No veo con claridad.
- Quizás tenga algo que ver esto. - Dijo mientras le obsequiaba con unas gafas de pasta negra.- Las llevabas puestas cuando llegaste, irónicamente no sufrieron ningún golpe.
- Hipermetropía, claro.
- Bien, como le iba diciendo a su amigo...
Al instante sonó una alarma y unos gritos:
- Nein, hier, hier, schnell raus.
- Le feu se développe. Evacuér.
-Quédese aquí mientras veo que ocurre. - Actuó la doctora.
A pocos segundos de irse la doctora Piers, apareció el misterioso amigo Henry.
- ¡Eh! Tú, vamos hay que evacuar.
- Pero...
- Pero vas a saber a carne torrada como no salgas de aquí ¡Rápido!
El paciente con tan solo la bata de hospital y sus gafas salió de la habitación dispuesto a seguir a su nuevo amigo hacia la salida. Una vez esquivaron el peligro y lograron salir afuera anduvieron unos cincuenta metros más hasta los jardines del hospital. Allí el paciente agarró a su protector por el brazo:
- ¿Qué ha pasado?
- Una pequeña explosión en la sala de helio.
- ¿Cómo lo sabes?
- La provoqué yo.
- ¿Cómo?
- Tenía que sacarte de allí de alguna forma. Y antes de que entres en estado de ansiedad y quieras contárselo a todo el mundo te informaré que le he robado esto a tu doctora.
En ese momento Buttercup-McAuly le inyectó un somnífero en el muslo derecho.
- Parece ser que la doctora Piers nos va a ser útil al fin y al cabo. - Oyó el paciente mientras poco a poco caía sobre la hierba exhausto.
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