El amor produce una sensación de asfixia, una falta de respiración irascible a la par que origina una felicidad que llega a generar dependencia de la persona en cuestión. Citando a Ewan McGregor en Moulin Rouge!: "El amor es como el oxígeno" (siempre y cuando tengas acceso a él, claro). Ante esto quiero decir que muchas veces, en incontables situaciones, nos enamoramos más del concepto, o sensación, del amor que de dicha persona. A veces generamos una idealización, un estereotipo de lo que nos gustaría que fuese o pasara con esa persona. De eso nos enamoramos. Al tiempo, cuando descubrimos la verdadera realidad, somos infelices.
Tenemos tan en mente películas como Dirty Dancing, Love Actually, Sabrina (de Audrey Hepburn, por supuesto), Desayuno con Diamantes o la misma Moulin Rouge! que no somos capaces de ver la realidad.
La razón de todo esto... La razón del amor... Es por lo que coexistimos, por lo que cada día seguimos luchando. No es por conseguir el trabajo ideal, por superar nuestra crisis económica, ni por divertirnos a cada momento. Es por el simple hecho de estar con alguien del que estás enamorado y ser correspondido. Teniendo eso, todo da igual. El amor es... una irracionalidad que se necesita.
Descorchad la botella... Y cuidado al enamoraros.

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