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miércoles, 10 de julio de 2013

Acceptance of Reality - Tomo III

1 de Mayo de 2012
En algún lugar del espacio aéreo.

Por la poca luz que entraba tras la cortina que separaba la cabina de mandos del fuselaje. Tanto Henry como el paciente se encontraban sentados en las sillas de las paredes laterales de aquella aeronave. El color predominante en la sala era un plateado desgastado a excepción de las butacas, las cuales (algo usadas) eran de un marrón apagado. Henry se encontraba leyendo un libro, "Hamlet" de W. Shakespeare, y el paciente (vestido con un traje azul marengo y camisa blanca) permanecía dormido en una postura que a muchos les parecería incomoda a la par que dolorosa, por la postura de su cuello cayendo sobre su hombro izquierdo sin, ni siquiera, apoyar la mano en el reposabrazos para estar más cómodamente equilibrado.

- ¡Agh! - Se quejó el paciente mientras se despertaba.
- Buenos días ¿Ha dormido bien? - Preguntó Henry con cierto cinismo.
- ¿Qué? Pero... ¿Dónde estoy?
- En un avión.
- Ya... ¿Es su jet privado?
- ¡Já! Digamos que no tengo demasiados contactos en Luxemburgo y es lo que he podido conseguir.
- Vale ¿Y qué es?
- Es un avión de carga ¿Oye el traqueteo de metales que sale de la sala al fondo del fuselaje?

El paciente miró hacia la cortina que, nuevamente, separaba lo que sería la zona central del fuselaje del avión, con la cola de este.

- Son jaulas de animales. - continuó Henry - Tranquilo, están sedados. Los transportan para experimentar con ellos Antes he echado un vistazo, la mayoría son pequeños roedores y ratas. Como si esas cosas no se encontraran en cualquier ciudad...
- Vale, vale. Creo que son demasiadas cosas a asumir desde que intento recobrar la memoria.- El paciente empezó a ponerse irascible - Ha provocado una explosión en un hospital ¿Y si ha matado a alguien?, me ha secuestrado y drogado con material robado y ahora me está transportando ¡Dios sabe dónde! Además ¿Cuántas horas llevo durmiendo?
- ¿Ya?
- ¡No! Para colmo no recuerdo nada de lo anterior y sigo sin saber quién soy, así que dudo que te pueda servir de algo, a no ser que le interese lo único que sé de mí que es el rostro de mi cara.
- En fin...
- No me ha atado - siguió hablando el paciente sin parar y tranquilizándose un poco - ¿Y si intentara dejarle inconsciente? ¿Y si le atacara? ¿Me enviaría a tus matones? ¿Dónde están?
- Bien. Ahora se va a callar un instante.

El paciente asintió con desconfianza y analizando la habitación que le rodeaba.

- Empezando por el principio. Fue una explosión controlada, lo justo para que hiciera ruido y incendiara lo esencial como para que sonara la alarma de incendios, como dije tenía que buscar un método de sacarle de allí lo antes posible. Después, sí, le drogué y... Cogí del hospital el somnífero que le dejó inconsciente, pero tranquilo, tienen miles y más que vendrán. Además, has de admitir que es mucho más sutil que un golpe en el sitio indicado para hacerle dormir. Y horas dormidas llevará unas 312 horas, antes de que preguntes, sí, con un coma inducido y sueros.
- Per... ¿Cóm..? - Intentó interrumpir el paciente, en vano, ya que tenía curiosidad por el continúe de la historia.
- Respecto a lo del secuestro, usted mismo ha dicho que no está atado, por lo que realmente no le retengo. Y, por último, no, no tengo a nadie, aparte del piloto solo estamos usted y yo y, sinceramente ni siquiera lo conozco. 
Por cierto, si intentara hacer algo contra mí, esta vez sí quedaría inconsciente de un golpe y quizás en su nuevo desvelo no sería tan cordial.
- He de suponer que solo puedo ceder.
- Así es, aunque seguiré desconfiando de usted al igual que usted lo hace de mí.
- Es curioso... Me llama de usted. Sin embargo cuando me encontró en la cama de hospital, al intentar inclinarme me tuteó con las palabras "¿Eh? ¿Estás bien?", tras mi desconcierto de donde estaba, cambió irracionalmente y empezó a dirigirse hacia mí de usted.
- Hum... - Resopló Henry con curiosidad.
- Por lo tanto - siguió el paciente - "Usted" me conoce, sabe quién soy. Probablemente hayamos tomado café antes y ni siquiera lo sepa ¿También yo provocaba explosiones? Además, la doctora Piers mencionó que sufrida la conmoción que sufrí era razonable la amnesia. Así que dígame ¿Quién soy? y ¿Por qué estoy así?
- He de suponer que ha terminado mi lectura por hoy - Dijo Henry mientras dejaba su libro en el asiento continuo a la derecha. 

Ahora mismo se encontraban uno frente a otro, cada uno sentado en su asiento a unos cinco metros de distancia (distancia que medía el fuselaje de la aeronave). El paciente se sentaba apoyando sus codos en sus rodillas, al contrario que Henry, el cual se sentaba con su peculiar cruce de piernas y apoyando su mentón en su puño. Henry, tras estar pensativo apenas unos segundos arrancó hablar:

- Bien, escuche con atención porque no pienso repetirlo. Su nombre es Roberto Robles y no, no nos habíamos tomado café antes pero sí que nos tuteábamos. Llevo hablando con usted dieciséis meses por mensajería vía e-mail. A ambos nos han contratado para hacer un trabajo, ambos nos dedicamos a lo mismo, no somos asesinos solo hacemos lo que podemos con lo que tenemos para que las cosas salgan bien para nuestro contratista. Si alguien tiene un problema y está en una posición la cual pueda acceder a nosotros, hacemos el trabajo. La conmoción que sufrió fue irónicamente debida a un accidente de avión. Se había infiltrado como el piloto de una aeronave de pasajeros. Algo debió de salir mal, pues el avión perdió altitud rápidamente y obtuvo como consecuencia un aterrizaje forzoso que provocó la partición en dos del avión a la par que la explosión de uno de los motores. Murieron quinientas cuarenta personas, entre ellas niños incluidos. Heridos unos noventa y cuatro. Supervivientes solo catorce personas. Desde la torre de control no encontraron ninguna anomalía, quedaba investigar el avión, en busca de un mal funcionamiento o inhibidores.
 Entre las pruebas que le quería hacer la doctora Piers y el probable interrogatorio que ya, seguramente, estaba programado, jamás podría haberle sacado en menos de un mes de Luxemburgo.
- Así que ahora estoy en busca y captura. - Respondió el paciente intentando comprender toda la información de golpe.
- Sí, pero no había otra opción. Somos cuidadosos con nuestro trabajo, pero todos hemos tenido una vida anterior. Le habrían descubierto, con suerte habría conseguido la exportación a su nación, donde habría permanecido de por vida en la cárcel.

A raíz de la conversación poco a poco empezó a oscurecerse el día, se encendieron las luces de emergencia de las paredes del avión.

- Mejor será que descanse - repuso Henry - No es bueno tantas emociones en tan poco tiempo. Además, mañana al medio día llegamos a Madrid, necesitará fuerzas.
- Está bien. Solo una cosa más.
- Dígame.
- ¿Quién me ha puesto el traje?
- La misma persona que le ha puesto la ropa interior.

Roberto enarcó una ceja tras la contestación de su misterioso compañero. En parte Henry tenía razón, se sentía cansado y tenía mucho en lo que pensar. Siguiéndose frustrado por solo tener la historia de Henry y no poder recordar nada, esta vez, se acomodó en su asiento y empezó a analizar cada palabra que su compañero le había brindado ¿Maté a tantas personas? ¿Qué me pasó? Aunque aún seguía teniendo una intriga que pensaba acallar esa noche:

- ¿Madrid?

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